El fin de semana me topé con la columna de Mario Vargas Llosa, titulada  “Más información menos conocimiento”, en donde el escritor peruano mostró su preocupación sobre la transformación del lector en papel, en un mero navegador de Internet.  Esta columna es especialmente interesante pues la escribe uno de los máximos representantes mundiales de la imprenta. Él es Premio Nobel de Literatura 2010, y como tal, demuestra su inmenso miedo por lo que está acarreando el ser digital.

Este miedo es compresible y entendible. Viene de una persona dedicada a la máxima expresión gutenberiana: la literatura. Una persona nacida y criada bajo el paradigma de lo impreso. El genio máximo de las letras, la tinta y el papel. No solo por su extraordinaria manera de escribir y contar una historia, sino por su gran olfato e interpretación comercial para encontrar el intereses de sus lectores.

Él es un genio del texto, sin lugar a duda. El ha encontrado puentes y atajos literarios permanentes con una redacción hipertextual y  no secuencial sin igual. Es el maestro de la construcción literaria impresa, y como tal no entiende a cabalidad qué es lo que está pasando en el mundo de la palabra digital. Mario está justo en la cumbre del “Paréntesis Gutenberg” tal como lo describe Lars Ole Sauerberg en su teoría.  ¿Qué son 500 años impresos en 100 mil de cultura oral?

Vargas Llosa ubica el fenómeno digital y lo detecta en sus consecuencias, pero no en sus causas y vertebralidad. Para el escritor la escritura de consumo en Twitter y Facebook   es  “pensar como monos” y las nuevas formas de adquisición de conocimiento son solamente la construcción de un aprendizaje perezoso y superfluo. Lo que él ve como una revolución, no lo es. Es una mutación, tal como lo describe Alejandro Baricco en su libro ‘Los Bárbaros’. Los nativos digitales ya existen y respiran con branqueas en este  mar de información, como si fuera su propia atmósfera. El escribir con símbolos y letras extraviadas, es su lenguaje, y la Internet , es su archivo infinito de tesoros intelectuales inmediatos.

Por eso, lo que él llama “picotear en la información” es la nueva forma de adquisición del conocimiento para estos mutantes digitales.  Es cierto, la erudición se ha ido perdiendo para dar paso a la superficialidad, a la velocidad y la trayectoria de los conocimientos enlanzados. El conocimiento ahora es colectivo y en permanente cambio, como en Wikipedia. La erudición ha sido dejada de lado, para darle paso al multitalento. Un ser de multiples habilidades pero sin especialización.

Cuando Vargas Llosa dice “cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos” no está entendiendo que nosotros hacemos inteligente a Internet. Que la red somos todos nosotros compartiendo conocimiento.  Youtube no sería lo que es sino subiéramos videos, Wikipedia no sería la gran enciclopedia, si nosotros no introdujéramos conceptos y Google no encontraría las cosas tan rápido y con tanta precisión, si nosotros no calificáramos la información con nuestros enlaces.

Vargas Llosa, en representación de la más alta curia impresa, ha entendido por fin que Internet no solo es una herramienta. Como alguna vez muy bien describió Jeff Jarvis, en una entrevista a El País de España, Internet es “sociedad, un espacio donde nos conectamos con los demás; con información, con acciones, con transacciones”. La red no es un lugar finito, ni terminado. Es un progreso de trabajo permanente. Es por eso que un escritor nunca entenderá a cabalidad el conocimiento en construcción publicado en Internet. Una publicación que nunca será perfecta. Que nunca estará terminada.

Mario Vargas Llosa, en el momento que advierte sobre los cambios cognitivos que está implicando Internet, nos trata de advertir que: todo lo que está al otro lado del muro o el paréntesis de lo impreso es incivilizado, es barbárico. Lo que no es textual y tradicional es parte del mundo salvaje, del mundo digital y superfluo. Un nuevo mundo que no cree en derechos de autor y menos en la profundidad del conocimiento. Tal como lo dice Baricco, el gran miedo del imperio (los impresos) no es ser invadido por los bárbaros mutantes, sino ser contagiados por ellos. Convertirse en uno de ellos. Mario, como líder del imperio, no tiene miedo a ser invadido por estos ignorantes digitales, sino que su reinado de lectores sea contagiado de estas formas de comportamiento superficiales e inocuos.

Es por estas razones que Vargas Llosa está equivocado. Estos nativos digitales no lideran una revolución, sino una mutación. Ni un cataclismo nuclear lo traerá abajo, y en eso sí tiene fundamento su columnna.  La invasión de los bárbaros digitales está en camino y es imparable. Es el destino que nos depara en las nuevas formas de entender y comprender el mundo. Con un nuevo conocimiento más rápido, superficial y compartido. Donde los derechos de autor desaparecen y donde los genios ganadores de nóbeles se extingen en detrimento de la genialidad colectiva.

Enlace relacionado: La secuela de Los Bárbaros escrita por Alejandro Baricco en la revista The Wire en el 2026 (no es un error la fecha) .  “…es necesario recordar que la superficie es el lugar de la estupidez sólo para quien cree en la profundidad como lugar del sentido…”

PD: Seguro, de no ser por Internet, nunca hubiera podido publicar esta columna en respuesta a MVLL. Ahora todos tenemos voz y nuestras propias formas de distribución😉