Hace unos días leía que se cerró la última fábrica de máquinas de escribir. La primera nota que publique en un desparecido periódico deportivo (quebró) la hice en una máquina de escribir en 1998. Fue la única oportunidad que utilice este romántico aparato, y lo que más recuerdo, es que lamenté no haber atendido las clases de mecanografía de mi colegio.

Esto de la máquina de escribir lo relacioné inmediatamente con la frase de Jeff Jarvis, de su último post: “La tradición no es un modelo de negocios”. Una reflexión punzante y devastadora sobre la realidad de los medios tradicionales y sus intentos de subsistir en la nueva realidad que plantea Internet. Las cosas nunca más serán ‘como en los viejos tiempo’.

Los periódicos intentan pensar que el super negocio del siglo XX puede funcionar en este nuevo ciclo. Y no hablo del ejercicio periodístico, sino del modelo de negocios en la industria del periodismo. En el mundo virtual las reglas de la realidad no funcionan por las siguientes razones:

– La audiencia: estos antiguos lectores, oyentes y televidentes ahora son más públicos que nunca. Público porque publica. Ya no tienen ese accionar pasivo, sino ahora ellos producen. La hegemonía de los medios tradicionales de dictar lo que era noticia, o no, ya no existe. Ese oligopólico se abrió al libre mercado de la información. Con solo 140 caracteres, cualquier persona se puede tirar abajo una primicia impresa.

– Plataformas no medios: la audiencia ahora participa de manera activa, ya no solo en medios de comunicación, sino en plataformas de comunicación. Sitios que le permite participar, y más que participar, producir. Ahora el público es el protagonista de la información. No más formatos sino audiencias. YouTube, Flickr, Digg, Wikipedia, Facebook y Twitter (entre muchos otros) han puesto en portada al público.

– Medios sociales: Con esta audiencia activa ahora las noticias son hiperlocales, hipersociales e hiperpersonales. Noticias mundanas que corren por el flujo social de estas redes. La información ahora tiene que convivir con el intercambio social y activo que ejerce la audiencia. Las noticias ahora tienen que ser más sociables e intervenir en las conversaciones de las personas.

– Noticias comunes: las noticias ahora son commodities fáciles de reemplazar. La noticia es noticia, más allá de las cabeceras de los medios tradicionales. La audiencia siempre logrará encontrar la noticia que busca. La boda real de Guillermo y Kate está en todos los medios del mundo y Google News te ayuda a ubicarla y ordenarla.

– La fragmentación publicitaria: la larga cola (Lonng Tale) ha hecho que plataformas como Google y Facebook hayan apostado por los pequeños anunciantes, que en su gran masa son un mercado valioso. La autogestión publicitaria en Internet ha hecho que los anunciantes no solo tengan 5 canales de televisión o 20 periódicos o 50 radios. Ahora tienen cientos de sitios donde publicitar de manera personalizada gracias a palabras claves o los gustos de la audiencia.

– La economía de los enlaces: lo que vale en la red no solo es el contenido y los espacios sino también los enlaces. Los links son la arquitectura de la red. Los muros de pago no son una opción en un mundo de conexiones y enlaces.

– Medios no formatos: los medios ya no son más determinados por su formato. Ya no solo son periódicos, radios o televisión, son una cabecera que puede informar en cualquiera de sus plataformas. Los medios trascienden los formatos. Los medios ahora son convergentes tanto entre sus propios formas como con la audiencia.