1- Su permeabilidad al cambio

En la película Boogie Nigths (Paul Tomas Anderson) hay un instante en que el cineasta Jack Horner recibe una propuesta de su productor: hacer películas en video y no más en film (era 1979) ¿Las razones? Su realización es más barata, no dependen de las salas de cine y tienen una distribución masiva a través de las videocintas. El director aborreció esa propuesta. Él era director de cine. Él contaba historias en película. Él no hacia videos caseros. Él quería a la gente sentada en una butaca y no depravados en la intimidad de un cuarto. La posición de Horner me hizo recodar la postura de muchos periodistas de esta década. “¿Vienes a mi casa a hablar de futuro?”

La industria de la pornografía tuvo su auge en los ochenta gracias a la videocinta. La películas porno perdieron salas de proyeccción pero ganaron consumidores directos. Con la aparición de Internet pasó lo mismo. Rápidamente  adoptó la red como suya. Era más íntimo y privado y su distribución aún más directa. Primero distribuyeron fotos, luego videos y ahora hasta video en vivo. La industria de la pornografía asume los cambios tecnológicos como una oportunidad para una nueva distribución con un mejor modelo de negocio. Mientras tanto, la industria del periodismo ve a la Internet como un obstáculo y un productor de crisis permanente.

2- Su sistema ‘Freemium’

El porno siempre supo cómo cobrar por sus contenidos y fue modificando sus sistemas en función de los cambios en la red. Primero todo era por pago. En un espacio donde casi todo era gratuito, la industria de la pornografía siempre cobraba por fotos y videos. Épocas de los programas para bajar y los pop ups interminables.

Con la aparición de YouTube y los videos streamings, la pornografía tuvo que adaptarse al cambio. La gente podía subir sus videos de manera gratuita, entonces debían encontrar una nueva solución. Ellos decidieron ofrecer fragmentos de video gratis y entregar toda la escena por pago. Con la aparición del HD, su oferta premium pudo surtirse más. Ahora diferencian los videos de baja y alta calidad. La teoría ‘Freemiun’ de Chris Anderson en su máxima expresión.  La pornografía es más grande en ganancias que los réditos combinados de compañías como: Microsoft, Google, Amazon, eBay, Yahoo! , Apple, Netflix y EarthLink. Vean los cifras de esta industria en Internet.

El periodismo intenta encontrar un modelo de negocio y el ‘Freemium’ es una gran opción. Cobrar por acceso a contenidos exclusivos manteniendo una franja gratuita de información noticiosa commodity. El problema es que el periodismo no sabe aún qué contenidos deben ser de libre acceso (Jeff Jarvis y su economía de enlaces) y cuáles por cobro (Murdoch y The Daily).

3- El ser profesional y amateur

Con la aparición de las páginas de videos gratuitos y con la posibilidad de subir contenidos por parte de los usuarios, aparecieron los videos no profesionales. Cualquier persona podía hacer su propia película porno. Es en ese momento que la industria de la pornografía abrió sus esquemas de producción a los videos amateurs. Comenzó a combinar en Internet los video profesionales con los caseros en una convivencia permanente.

En el caso del periodismo, se ha demorado mucho en valorar los contenidos creados por los usuarios. El entender que las noticias ciudadanas pueden convivir con las noticias de periodistas ha sido un trauma difícil de asumir. La aparición de los blogs, Youtube, Flickr y Twitter ha permitido una participación de los usuarios en las noticias que es difícil de adoptar por parte de los periodistas y los medios de comunicación, todavía en la actualidad.

4- Su tiempo real

Los primeros que usaron como negocio el video en tiempo real fueron las páginas webs porno. El ‘real time’ casero ha sido su mejor adopción. El video streaming en vivo es el siguiente paso para el periodismo, que intenta ser tan de último minuto como la radio y la televisión en vivo.

5- Su arquitectura de la información

La páginas webs creadas por la industria pornográfica son un ejemplo de distribución eficiente del contenido. Si miran con detenimiento los sites como los de CNN y Newser, se darán cuenta que están absolutamente inspirados en la presentación de contenidos audiovisuales de webs de pornografía gratuita.

La reclasificación de contenidos “por lo último”, “lo más rankeado”, “lo más comentado” son posibilidades para reagrupar un grid que puede presentar material audiovisual hasta en 24 recuadros.

Las recategorizaciones de los temas, la posibilidad de que los usuarios intervengan en los tags y la apertura a nuevas clasificaciones temáticas es lo que ofrecen las páginas webs pornos dentro de sus homes. Tienen una idea clara de que las nuevas distribuciones de contenido ofrecen una forma de navegación ordenada para los usuarios.

Las web de los periódicos siguen utilizando una categorización de contenidos basado en la jerarquización de los diarios impresos. Notas abridoras y notas secundarias son las homes de medios tradicionales como El Mundo, El País o el New York Times. El riesgo por una jeraquización basada en los gusto de los usuarios y con prioridad en el material audiovisual es una posibilidad que los medios deberían ir tomando en cuenta para una home. Una portada web de jerarquías flexibles e impactantes con una oferta múltiple y con remixeo (¿Algorítmico?) permanente del orden de los contenidos. Más parecido a YouTube que al periódico de la mañana.

¿Que debe aprender el la industria del periodismo de la industria de la pornografía? Su apertura al cambio, la permanente adaptación del modelo de negocios y la flexibilidad de su arquitectura informativa.