Integrar o desintegrar redacciones, he ahí el dilema

 

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Hoy leí en Perú21.pe un informe de Esther Vargas, que escribió para Tinta Digital, sobre el documental “Redacciones On Line” de Alvaro Liuzzi. A su vez me enteré de la separación de las redacciones de 20minutos.es (están siguiendo el camino inverso) y poco después leí los alcances que hizo Marco Sifuentes sobre el tema en su recientemente estrenado blog en Perú.21, Perú2.1.

La guerra entre los integracionistas y desintegracionistas está sobre la mesa y parece que vivirá una de sus batallas más cruentas. Una guerra que seguramente estará documentada en el trabajo audiovisual de Liuzzi, y en donde se podrán ver todos los muertos y heridos de estos enfrentamientos.

Cuando empecé a trabajar en Internet, allá por el año 2000 en Peru.com, la creación de una redacción de noticias en un portal surgió como una necesidad. La creación de los procesos de trabajo se organizaron sobre la marcha, en base al sentido común de los periodistas que trabajábamos allí (publicar online, linkear enlaces y tener fotos y videos).

Dos años después, arribé a Perú.21 y si bien el director y su equipo sabían de la importancia de contar con una web, ellos solo le daban valor al alcance mundial de Internet, antes que a las repercusiones de las mismas noticias publicadas en la red. Para ellos la web era un complemento del diario ¡Qué error! Eran épocas en las cuales, para gran parte de la redacción, yo era un ingeniero de Sistemas (que no lo soy) antes que un periodista (que siempre lo seré).

Durante mis épocas de editor de la web de Perú.21, cree una pequeña redacción digital de 5 periodistas que trabajaban notas propias en paralelo del impreso. Épocas en que me negaba a ser solo un periodista 1.0 que pasaba el impreso en la web. Los redactores publicaban on line teniendo como fuente la radio, la tv y los cables y no la información que manejaba la propia redacción.

Era casi una utopía pedirle una nota a algún redactor del impreso, a pesar de que ellos estaban a solo centímetro de distancia de nuestras computadoras. En mis sueños siempre existía el gran proyecto de cambiar algunas costumbres de la redacción, para lograr que ellos me entregaran algunas de sus notas, fotos o audios para publicarlas inmediatamente en la web.

Tras esta experiencia, en el 2006 caí en la redacción, exclusivamente digital, de Clarín de Argentina, que se encontraba físicamente a varios kilómetros de distancia del diario impreso. Todos trabajaban en exclusiva para la web, con algunas coordinaciones con el diario impreso. Todo este equipo había logrado consolidar muchos procesos periodísticos exclusivos para Internet, gracias a su independencia (slideshows, especiales multimedia, audios propios).

No existían redactores asustados por quemar su primicia en la web, ni discusiones bizantinas sobre si se debería publicar o no una nota. Sin embargo, una nube con mucha lluvia estaba por llegar a Clarín y lo entendí cuando arribó Jean Francois Fogel de LeMonde.fr  (autor del gran libro ‘La prensa sin Gutenberg’).  Se reunió a todos los editores de la web y el impreso en un salón para que Fogel explicara, durante tres días, las ventajas y desventajas de unir las redacciones online.

La conclusión, después de múltiples ejercicios periodísticos, fue tener redacciones separadas, con los procesos que demandan las plataformas y con coordinaciones editorial sobre temas específicos. Respiré tranquilo y pensé que viviría feliz en mi mundo de redacciones apartadas en sus procesos, pero unidas por la noticia. Meses después de dejar de laborar en Clarin.com, me enteré a través de mis ex compañeros que toda la sección de noticias (denominada Ultimo Momento) pasó a integrarse a las distintas secciones del diario impreso. La batalla en esa redacción se había perdido.

Ahora que estoy en El Comercio, vivimos una realidad particular, pues como alguna vez me explicó Salaverría (cuando estuvo en Lima en el 2007), cada redacción tiene su propio mundo.

En El Comercio se tienen redacciones separadas en sus procesos de trabajo pero vinculadas físicay editorialmente. Se hacen trabajos coordinados con el diario papel de manera permanente. Asimismo, existe un equipo de noticias en la Gerencia de Medios Digitales, en donde se trabajan contenidos periodísticos exclusivos para Internet, como son todas las piezas en video y notas con audio que aparecen en las web de El Comercio (multiplayer).

En mi opinión existen productos periodísticos que tiene que desarrollarse de manera exclusiva y por separado, con un equipo de trabajo que labore inmune para la plataforma de Internet. La red sigue siendo un lugar de ensayo y error y no un espacio, como el del impreso, en donde todos los géneros están desarrollados y consolidados.  Muchas de las labores de una redacción online son nuevas y diferentes a las que se realizan en el papel. En un periódico no se encontrará un editor flujos noticiosos de home, un facilitador de interactividad,  un documentalista de enlaces, un videoreportero – editor, un infografista interactivo o un indexador de buscadores, entre otras muchas funciones nuevas.  

El redactor de un diario impreso tiene una rutina de trabajo acuñada durante más de 500 años, desde  la creación de la imprenta.  No se le puede pedir que derrumbe todos sus paradigmas para que se transforme en un ser digital capas de entender el valor de lo virtual.

Hay nuevas generaciones de periodistas nativos digitales (y grandes barbaros)  que serán capaces de trabajar noticias para cualquier plataforma y en cualquier formato, y serán ellos los grandes protagonistas de las integraciones de las redacciones (al mejor estilo del Newsplex). 

 Dibujo: Ramón Rodriguez Ramos, de la presentación de Mario Tascón “Cómo acabar con los periódicos de una vez por todas

Adelanto ABC.es from alvaro liuzzi on Vimeo.

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3 comentarios sobre “Integrar o desintegrar redacciones, he ahí el dilema

  1. Los tiempos cambian, cuando empecé a trabajar por el año 2001 en la redacción de Ojo y Correo, los portales que se crearon en aquel entonces, cumplían la función de complemento del diario y como bien dices, su existencia tenía el propósito de ser parte del boom mundial de internet, el área destinada a multimedia, tenía la función de supervisar la forma correcta de subir las noticias que salían impresas en el diario, el buen uso de programas como Dreamweaber, Photoshop, Flash, Fireworks, Director, entre otros; el equipo lo conformábamos 8 personas de las cuales 4 estaban dedicadas al área de diseño y los 4 restantes cumplíamos la función autómata de copiar y pegar las notas, además de corregir, modificar y retocar las fotografías que nos pasaban por nota, eran tiempos en los cuales sentía que mi trabajo no valía nada, pues a pesar de no ser periodista pero sí una socióloga multiuso y todoterreno ajajaja, también había observado la necesidad que el portal (o los portales en este caso), no sólo fuera parte de algo, sino que se manejara de manera independiente, mis constantes búsquedas a través de internet me habían dado cuenta de portales que tenían ya por ese entonces, un manejo independiente de sus ediciones impresas, lamentablemente y a pesar que el equipo estaba conformado en su mayoría por periodistas, el que estaba a la cabeza, no deparó en este detalle y nuestro trabajo sólo se limitó a lo que expuse anteriormente, cerca de un año.

    Juan Carlos Tafur, quien si deparó en este detalle, decidió apartar el portal de Correo del área multimedia, cansado ya de que el portal solo tuviera actividad online los días de elecciones (donde sólo alcanzábamos a poner los flash de los últimos resultados), decidió separarme de ese equipo y formar uno nuevo esta vez conformado, por un ingeniero de sistemas, una diseñadora y un periodista (los dos últimos cumplíamos la misma función), y digo esto porque durante el día, él se encargaba de sacar notas online y se peleaba constantemente con los redactores que no querían facilitarle notas, además de corregir algunos de los problemas que teníamos con la programación asp y para colmo los eternos e insufribles problemas con el servidor (y todo esto lo pasó sin saber nada, era un amateur se podría decir), durante las noches y madrugadas ese mismo trabajo lo cumplía yo, además de encargarme de la publicidad que era bastante sencillo, reconozco que en esos tiempos, la programación dificultosa que manejábamos era un problema mínimo, frente al celo de los periodistas del diario impreso con nuestro equipo, “alegaban” que nuestro trabajo le daba las “primicias de Correo” a la competencia, porque ya para ese entonces algunas notas que sacábamos online ya estaban siendo utilizadas por los periodistas de la redacción por orden expresa de Tafur, nosotros 3 estábamos siendo atacados constantemente, los redactores venían a espiarnos hasta nuestras dos únicas míseras computadoras para ver que estábamos redactando y para decirnos “¡no!”, no saques eso aún, sácalo a las 2 de la madrugada y así nuestras funciones fueron limitándose por las peleas internas que teníamos por las dichosas “primicias”, ahora que lo escribo me rio, pero en ese entonces renegaba peor de lo que ya reniego constantemente.

    Al salir Tafur el equipo se desintegró y todo el terreno que habíamos ganado se perdió, el portal volvió a manos del área multimedia, los redactores de la edición impresa volvieron a respirar en paz y el novel equipo desapareció, el área multimedia se redujo hasta 3 personas (porque según ellos la gran aventura ciberespacial había dado más gastos que ganancias) al final y actualmente los portales han terminado en manos de los diagramadores que sólo se dedican a lo mismo que nosotros empezamos hacer hace 5 o 6 años atrás, copiar y pegar.

    Definitivamente de esa experiencia aprendí que ambas plataformas, la impresa y la digital debieron trabajar por separado, lamentablemente no estaba en nuestras manos que esa situación se pudiera dar, cuando uno se inmiscuye en estos temas y más aún, trabaja en ellos, va descubriendo las necesidades que surgen para cumplir una mejor labor (y más que nada por las adversidades que surgen), supongo que el redactor del diario impreso también busca la mejor manera que sus notas tengan la importancia y relevancia que espera, pero creo que ya es hora que se dé cuenta que estamos en plena era de la globalización, internet se ha vuelto un medio necesario e indispensable para casi todas las personas (inclusive para ellos mismos), entonces ¿Porqué hay tanto celo frente a los nuevos periodistas digitales?, si así como ellos, también tienen la noble labor de informar, creo que ambos más allá de las batallas internas que puedan surgir en las redacciones, deben pensar en las millones de personas que consumen diariamente noticias y trabajar en un futuro de manera integrada, por último, con esto no quiero quitarle valor a la edición impresa, pues aún existen muchísimas personas que aún prefieren leer el diario en las mañanas, otras que aún no conocen el alcance que tiene internet y otras tantas que ni siquiera saben manejar una computadora, así que creo que hay suficiente público para todos.

    Esta chévere el blog.
    Felicitaciones!

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