Acá les dejo la introducción de lo que algún día será un libro. Una publicación en el sentido de un gran ensayo (terminado y agrupado) sobre el periodismo no impreso, antes que una publicación de papel, aunque algún día se publique en ese formato. A continuación,  el inicio de lo que será el libro: Periodismo Mutante, ensayos de una transformación.

INTRODUCCION

Este es un libro de 150 páginas, de hojas y tinta, que les dirá por qué la imprenta ha perdido su hegemonía en la civilización, o lo que es peor, por qué los periódicos están perdiendo la influencia en el público, o lo que es aún peor, por qué los periodistas han extraviado, en gran medida, su intermediación entre los sucesos y el público.

Tras leer por primera vez el libro de Alessandro Baricco ‘Los Bárbaros’, hace tres años, comencé a entender qué es un “bárbaro” y por qué es el gran enemigo de los medios de comunicación y de los periodistas.

Los bárbaros son una gran banda de personas distraídas que están destruyendo todos los sistemas de conocimiento basados en la profundidad y los derechos de autor. Ellos son todas las personas que han aprendido a saquear el conocimiento sin contemplación para luego adaptarlo, rediseñarlo, remixearlo o reestructurarlo a sus necesidades. El lugar perfecto para que todos estos mutantes habiten y se reproduzcan es Internet a gran velocidad.

Y cuando hablo de mutación, no solo estoy tratando de ser metafórico. Estoy haciendo mención a lo que Nicholas Carr, autor del libro ‘Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?’, describe claramente: la perdida en el ser humano del pensamiento lineal y profundo a causa de la nueva capacidad multitarea que nos trae el consumo de información en Internet. Hablo de cómo la red establece nuevas conexiones en el cerebro que antes no utilizábamos, y de cómo también debilita otras que abandonamos. Trato de describir algo que Carr señala como la “deshumanización”. Es decir la desaparición del pensamiento contemplativo y analítico y la potenciación del procesamiento de información y el pensamiento superficial y selectivo.

Los bárbaros son personas que han mutado en sus formas de consumo, sociabilizacion y educación. Ellos son los migrantes y nativos digitales. Son mutantes que han sido separados, con un muro imaginario, de los hombres anclados en el mundo impreso (“los civilizados”). Un muro permeable que poco a poco va siendo rodeado, escalado y demolido por estos bárbaros post Gutenberg. Humanos que han logrado aprender a adquirir el conocimiento a gran velocidad, pero de una manera muy superficial. ¿No entiendes a que me refiero? Busca cualquier palabra en Google y lo entenderás.

¿Y entre los bárbaros digitales y los civilizados impresos dónde se encuentran los periodistas? Los periodistas somos los grandes defensores y beneficiarios de la industria forjada con tinta y papel. Los periodistas estamos inmersos en lo que Lars Ole Sauerberg llama “El Paréntesis Gutenberg”. El profesor del Institute for Literature, Media and Cultural Studies de la University of Southern Denmark dice que los 500 años de texto que tenemos/tuvimos son nada más que un mero paréntesis, entre el mundo oral de casi toda la historia previa a la invención de la imprenta y la oralidad secundaria que estaríamos viviendo a partir de la invención de Internet.

Es ahí, en estos 500 años en donde los periodistas se han formado para ser los grandes representantes de esta era. Profesionales que viven para lograr una “firma” que los reconozca como autores. Comunicadores que trabajan para acceder a fuentes exclusivas de información inaccesible. Privilegiados, entre pocos, en poder publicar en un medio masivo.

Los periodistas y los medios donde trabajan lograron industrializar las noticias, sacando provecho a las masivas impresiones que se logran gracias a la imprenta. El modelo de trabajo de los periodistas es impreso y está basado en el registro de un conocimiento profundo, como los reportajes, las crónicas y el periodismo de investigación. Está basado en la mirada subjetiva de un suceso, en el filtro entre la realidad y la audiencia.

Es justo en este espacio impreso donde nace el autor – periodista. El periodista protagonista de la información (Gonzo). El gran filtro de los sucesos. El que vive del acceso exclusivo a la información. El profesional que asesora, cuida y defiende su fuente. El periodista, durante más de un ciclo, ha tenido el gran privilegio de opinar, debatir y analizar las noticias. Él y solo él.

¿Y que pasó para que el periodismo entre en crisis? La aparición de Internet. Esta red de redes bidireccional rompe con gran parte de las tradiciones del periodismo. Rompe su rutina de trabajo, su proceso productivo, sus métodos de publicación y hasta el acceso a la información. Qué puede hacer un periodista ahora que se da cuenta que la autoría es colectiva, que el acceso a información es generalizado y lo peor de todo, que ya no tiene el privilegio de ser el único que publica información

El periodismo y los periodistas tienen muchas salidas, pero solo si mutan. Si comienzan a aceptar sus branqueas para poder respirar en el mar. El mar de información que ofrece Internet.Tal como lo describe Arianna Huffington, fundadora del Huffington Post, en una entrevista a ‘El País’ de España: se necesitan “periodistas anfibios”

“Nosotros lo que hacemos, incluso cuando contratamos a periodistas tradicionales en Estados Unidos, es asegurarnos de que son lo que llamamos anfibios, que puedan andar en tierra y nadar en el mar. Necesitamos ese tipo de periodistas anfibios para el futuro, porque queremos que abracen por un lado las grandes tradiciones del periodismo clásico, en cuanto a precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo, y al mismo tiempo nos sentimos muy cómodos con las nuevas reglas del camino, el tiempo real, la tecnología que nos permite interactuar o la participación de los lectores. Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas”.

¿Y como logramos ser periodistas que caminen en la tierra y naden en el mar? Solo si intentamos ser más bárbaros y aprendemos que saquear en el conocimiento es en realidad seleccionar información. Si comprendemos que acceder con velocidad a la data, es una forma ágil de verificar las noticias. Si entendemos que la autoría colectiva, es tan valiosa como la autoral. Si creemos que la superficialidad no es menos que la profundidad, pues permite abarcar más y mejores informaciones.

Esta publicación será casi un libro de autoayuda para periodistas deprimidos por la velocidad y superabundancia de información que ofrece Internet. Una receta médica sobre cómo mutar sin miedo.

La negación

Siempre me pregunte por qué mis jefes, en los periódicos que trabajé, nunca me hacían caso cuando intentaba explicarles los cambios que significaba Internet para nuestro trabajo. Ahora lo sé. Ellos son los “Siths” del Imperio de Star Wars. Los terratenientes del emperador (que podría ser Rupert Murdoch, perfectamente) que cuidan la tradición de 500 años del periodismo impreso, tal y como lo conocemos. El dilema es que la tradición no es un modelo de negocios, cómo lo dice Jeff Jarvis.

Los “Siths” son los directores, subdirectores y gerentes generales de estos medios en crisis permanente que quieren encontrar el negocio en una industria en decadencia. Decadencia desatada por la crisis que vive su público. Público que envejese y no se renueva, que atesora la tradición y la profundidad. Mientras tanto hay una audiencia nueva cada vez mas desenpapelada, diversa, distraida, individualista, independiente, veloz, superficial, enlazada.

Si pues, yo soy un advenedizo, soy un guerrillero encubierto en el Imperio, que aún defiende su muro con una barricada de papel. Un infiltrado que usa estas hojas de papel como un último y desesperado intento para que los periodistas que aún no han mutado o que aún no se unen a la causa bárbara entiendan que no hay paso atrás. Que los periódicos en el mundo son tierra arrasada. Que la vida detrás del muro es distinta y con reglas más lógica y más en sintonía con nuestros nuevos comportamientos.

Como yo, hay mas guerrilleros digitales que esconden sus mutaciones pero que entienden los mensajes de este nuevo sistemas. Migrantes digitales que comienzan a perder el miedo de no ser los únicos que publican, que comparte sus fuentes y que ya no le ruegan a su medio por un espacio en el papel, pues ahora tiene su propio Twitter o Blog.

Es justamente por eso que está escrito este libro, que no es libro, sino un manual de como lograr encontrar tu mutación. Un laboratorio que experimenta con el conocimiento rápido, superficial y colectivamente. Es una hoja de ruta que te dirá como tirar abajo ese muro impreso para poder ser un bárbaro más. Es el ultimo evangelio apocalíptico que quiere decirte que la incertidumbre de la industria del periodismo no es una crisis sino una oportunidad. Es momento de escoger entre la pildora azul o la roja, como en Matrix. ¿Sobrevivir en lo que los medios tradicionales quieren dictar como la realidad? ¿O vivir la realidad construida por millones de personas, que es la Internet?

Lo que haremos será describir los cambios y las mutaciones del periodismo. Donde es que el periodismos se está transformando, pues como dice Jean Francois Fogel en su libro la ‘Prensa sin Gutenberg’ Internet ha irrumpido el periodismo no para ser un medio más (como el televisivo y radial) sino que ha aparecido para transformar la profesión desde su raíz. Iremos paso a paso describiendo las viejas y nuevas funcionalidades, los transformaciones, los cambios y el nuevo equilibrio laboral.

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