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En estas épocas hablar del periodismo ciudadano, como un consolidado de periodismo: urbano, comunal y microlocal es absolutamente arcaico, dado el avance de las habilidades y posibilidades de los usuarios, en lo que se refiere al registro de noticias.

Las improntas de los smartphones y las plataformas como Twitter, Facebook y YouTube han hecho que la capacidad de registro de los usuarios se multiplique. Ellos, a su vez, han mejorado sus habilidades para grabar o fotografiar y compartir de manera inmediata. Esto ha potenciado a lo que se le llama “periodismo ciudadano”, a un nuevo nivel.

Este nivel es el que hace que no exista una noticia ocurrida en calle, que no tenga una versión ciudadana. Los usuarios de smarthphones se han transformado en potenciales corresponsales  de cualquier acontecimiento urbano.

Es más, con la aparición de Vine y los videos de Instagram el registro audiovisual se va a reproducir con mayor fluidez. Ahora no solo será fotos sino también videos. Y seguramente en futuro serán los streaming en vivo ciudadanos.

Ante esta situación los periodistas estamos comenzando aprender a integrar el trabajo profesional de los reporteros con la información amateur creada por los usuarios. Una nueva narrativa que ya no solo es textual, sino gráfica y audiovisual.

Herramientas como Storify, Covertlive y Scribblelive permiten trabajar noticias en un flujo (como Facebook), en donde se puede poner en marcha coberturas minuto a minuto integrando información nacida en el medio, así como noticias registradas desde la calle por los usuarios.

En América Noticias hemos comenzado a usar con fluidez Storify y la herramientas nos esta ayudando a hacer búsquedas en redes sociales en un solo entorno. Este uso nos ha enseñado a crear noticias en un consolidado de texto, fotos y videos, creados por los reporteros o por los ciudadanos, en un flujo noticioso continuo.

El futuro de la narrativa periodística, en medios digitales, estará más emparentada a este tipo estructuras, en donde se cuenta una noticia con diversas medias, en un flujo continuo y con fuentes profesionales y amateurs. Todo integrado.

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El diez es fragmentario, aislado y solitario.  Es Riquelme trotando la cancha como si la gloria, la hinchada, los compañeros y la vida, no dependieran de su jugada.  La única jugada.  Andando la cancha. Con ligereza, con estilo. Casi flotando sobre el césped. En diagonal, el ídolo de Boca, se acerca a su compañero y le pide la pelota.  La recibe.  Y con esa mirada en la espalda, la toca con el borde derecho del botín izquierdo poniendo el pie a 3 centímetros del suelo y  en un ángulo de 48 grados exacto para que el balón rebote con su chimpún y con una potencia media perfecta haga una rosca magnífica. Una curva que es una elipsis en realidad, para que el balón corra y corra y llegue a su destino. El destino de todas las pelotas que salieron del pie de Riquelme. El destino del pase gol. El balón cruza en diagonal 25 metros, entre 3 jugadores y dos líneas de 4. El delantero quedó solo. Riquelme lo mira. Su trabajo es una obra de arte perfecta y efímera, que sólo será valorada si ese balón se convierte en tres letras unidas y gritadas.

No importa los otro nueve jugadores de campo que corren, retorna, presionan, incitan, hostigan faulean, tocan, proyectan, traban, destruyen, cortan, cruzan y cierran. Solo importa el ballet suave y lento y cadente (y decandente) de Riquelme, Zidane, Valderrama, Cueto, Maradona y Bochini. Solitarios del campo. Seres aislados y hostigados.  Acosados por la marca y por la insistencia para que marquen. Especialistas del toque, la rabona, el taco y el sombrero. Nada de lo que hacen es mediocre o mediano. Simplemente lo hacen perfecto. El pase largo en curva, el pase corto en diagonal. A tres dedos, con el empeine o con la parte interna. De bolea, contrabote y de cuchara. No saben jugar mal. Y sin embargo, son solitarios en la profundidad de su conocimiento del fútbol. Son intermitentes pues no siempre tiene el balón e inexistentes cuando se tiene que recuperar la pelota.

El genio es una luz solitaria en una cancha oscura. El 10 es esporádico  y oscilante en su brillo. El 10 conoce muy bien la mitad del fútbol, pero del resto, poco o nada.  El genio es perseguido, acosado, aislado y  presionado. Es arrinconado a las bandas, o empujado casi hasta la defensa. El 10 tiene que buscar espacios en la primera línea de volantes y esconderse como un mediocampista de marca. El creador tiene que vestirse como un extremo y usar su velocidad para desbordar. El enlace se tiene que contentar con meter goles y tocarla poco. Ser un segundo delantero a destajo. Un pasador y estorbo de la defensa rival. Ahí está Pirlo y sus pases kilométricos, Messi y sus diagonales desmedidas, Cassano y su regate cerca del arco y el pobre Baggio y sus segundos tiempo demoledores.

El 10 ve como los volantes mixtos nacen y renacen en la cancha mientras su raza ya está en vías de extinción. Los mixtos que crean medianamente bien, que quitan muy bien y que están en muchas zonas del campo. Ellos son las nuevas estrellas del fútbol moderno. Los Busquets, los Gerards, los Xavis, los Farfán. Los talentosos que decidieron trabajar, marcar, trajinar y regresar.  Los medianamente buenos en todo. La medianía los vuelve rápidos, colectivos, solidarios, ubicuos. La medianía hace de los mixtos expertos en nada y especialistas en todo.  Son los que juegan 90 minutos cada tres días. Los que nunca faltan en las dos áreas. Los que presionan y salen limpio.  Los multitalentos que cabecean bien, patean bien, marcan bien y arman bien. No son genios pero son generosos. Comparten su trajín y perpetúan su raza.

Los 10 en su profundidad y genialidad son discontinuos, aislados, mono talentosos, creativos,  sorprendentes e inspirados. Pero nunca previsibles. Son tan buenos que no sabemos cuándo aparecerán y menos dónde lo harán. Los mixtos son dinámicos, estudiosos, previsibles, planeados y obedientes. Son tan predecibles para entrenador que son perfectos para la táctica y el orden. La medianía les da velocidad y permanencia en el juego.

El conocimiento profundo de algo es una utopía y eso no lo saben los número 10.  Aun creen en la locura de pensar que podrán lograrlo. Que podrán adquirir el conocimiento máximo. Que lograran la jugada perfecta, el juego perfecto, la performance ideal. Que serán los mejores que alguna vez existieron,  con un talento único e inigualable. Ellos no saben ser alguien en la superficialidad. No creen en la experiencia y menos en el compartir su talento. No se ubican en la velocidad y son egoístas en el momento de repartir.

En este mundo de la información sin límite los que triunfan son los superficiales, que encuentra a gran velocidad lo que quieren.  Los medianos, que no son geniales pero son confiables. Los mixtos que saben hacer regularmente todo bien. Los velocistas que adquieren mas y mas conocimiento y están ávidos de aprender. Los multitareas que comparten su conocimiento para que otros, como ellos, aprendan mucho y más rápido.

El fútbol es una mala imitación de la vida. Un remedo fácil de nuestra existencia. Un espejismo turbio de nuestra realidad.

Pensemos en nuestra profesión ahora. Recordemos la clásica proclama de ¡Yo soy redactor!, que se escucha en cada nueva redacción integrada cuando le piden a un periodista tomar una foto. El grito “Yo solo tomo fotos” de cada fotógrafo sublevado que quieren obligarlo a hacer videos. El “Yo trabajo para el periódico” de los redactores valientes  que no quieren publicar en la web. En el cronista que se arrancaría los dedos antes de subir un tuit de 140 caracteres o del reportero que se desangraría antes de intentar transmitir en vivo con su celular.

La profundidad fue el hábitat de los periodistas. Ellos: los filtros de la realidad, los grandes contadores de los sucesos. Debían ser profundos, acuciosos, y detallistas a más no poder. No había espacio para la selección porque no había de donde escoger. Solo un dato único y escondido en las profundidad de una fuente.

El periodista siempre fue un 10. Un creador. Un talentosos de la investigación profunda. Un publicador que se ganó el ser arrogante en base a la exclusiva. ¿Podrán estos periodistas sobrevivir en un mundo de velocidad, superficialidad y medianía?

Yo creo que un hombre de prensa puede ser un periodista multitalento, un comunicador que abrace las tradiciones de la profesión pero con las nuevas técnicas del mundo digital.

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¿Para quien trabajamos los periodistas en Internet? Las reglas en la red  son bastante distintas que en el resto de medios. La televisión cautiva a sus televidentes, que se concentran alrededor del televisor, lo mismo es el caso de la radio. Y con la prensa,  el hecho es parecido, pero aún más personal en el vínculo del lector con el periódico.

En los inicios de la Internet, la regla parecía obvia:  los usuarios se concentran alrededor de las computadoras.  Y sin embargo,  la  Internet no es un medio y como tal, está destinado a más acciones que la de solo emitir información.  Entonces, la relación entre la audiencia y el acceso a las noticias es muy diversa.

Todo esto no solo por las distintos sitios y plataformas (blogs, redes sociales, agregadores) que existen en la red, sino también por los diversos dispositivos (tablets, smartphones, smartTV). Un periodista que trabaja en la red debe entender que su audiencia llega a través de tres grandes fuentes:  La dirección (home y url), redes sociales (Facebook y Twitter) y Google.

Google es como una gran puerta trasera que, poco a poco, se transforma en la puerta principal. Es decir, la audiencia ya no solo entra por la home de una web de noticias (como la portada de un periódico) sino directamente a través de las noticias. Colocan ‘Benedicto XVI’ en Google para encontrar las notas de la renuncia del papa. Esto hace que las redacciones web comiencen a abocarse a trabajar en la capacidad de ser detectados por el gran robot de Google y su sistema algorítimico de indexación (pagerank)

Google ha transformado la manera de redactar en Internet y además ha agregado otros elementos fundamentales en la producción de las noticias, como son los tags y los enlaces. Si no vas a poner tags y enlaces mejor no escribas una noticia para Internet.   Los títulos se amoldan a las búsquedas de Google, con palabras claves al inicio y ahora el cuerpo de la nota ahorra en descripciones del contexto, con enlaces internos.

Además de todo esto, hay un gran espacio de programación, con formatos y plantillas, que ayudan a que una web esté mejor predispuesta a que Google la encuentre.   Si tu noticia no tiene un buen SEO (Search Engine Optimization), tu web pierde casi el 30 por ciento de audiencia. Entonces un sitio  de noticias debe tener una arquitectura taxonómica y ser propensa a la creación de enlaces internos y externos.

Entonces ¿Existe el periodismo SEO?  No. Pero lo que sí hay es una modificación del proceso productivo periodístico en función a la indexación de Google. Hay que amoldar nuestra producción a una convivencia en red permanente. Es hacer periodismo con las reglas de Internet.

Advertencia: tener un buen SEO no significa hacer un buen periodismo en la red


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Tras ver el documental ‘Page One, un día en el New York Times’ (lanzada el 2011 pero que muestra la realidad del 2010) me pareció más tangible que nunca  la crisis que vive el periodismo escrito en estas épocas. Ante esta situación  los medios buscan una solución a la gran pregunta ¿Cuál es el modelo de negocio de la prensa en el mundo de la Internet?

Por un lado el periodismo tradicional quiere aferrarse al cobro por contenidos en la red, a pesar de que saben que el Ipad no es el Ipod del periodismo. (Sino veamos el cierre de The Daily) .  Los resultados del New York Times demuestran, casi dos años después del lanzamiento del ‘pay wall’, que se crece en ingresos por suscripciones y se  decrecen en ingresos por publicidad. Cada vez los índices demuestran que  se sigue cayendo en lectores y en publicidad y que se crece, pero muy pocos en publicidad on line.

Mientras tanto, los diario impresos se siguen aferrando a nuevos métodos arcaicos para lograr ingresos. La nueva salida: cobrarle a Google por la indexación. Crear un ‘Impuesta Google’.  Es decir cobrarle al buscador cada vez que cree un link a un contenido de alguna de sus sitios.  Los medios ven como un gran ejemplo, la impronta de los medios impresos brasileños que ha pedido, en masa, salirse de Google News. Y todos los periódicos lo ven como un gran acto de rebeldía.

Los medios impresos piensan: nosotros le proveemos historias, nosotros le proveemos noticias, nosotros le ofrecemos información de calidad, entonces hay que cobrar por eso. Los periódicos aún creen que solo ellos tienen la prerrogativa de publicar. Que solo ellos tienen la capacidad de sacar a la luz contenidos de calidad. Que solo ellos son los grandes productores de noticias.

El pecado de los medios impresos es la arrogancia. Esa arrogancia de no entender quien es quien en el mundo de la red. Que los dueños de la Internet no son Google o Facebook, sino la audiencia (por más demagógico que suene).   Los medios periodísticos se escudan bajo sus cabeceras pensando que podrán seguir viviendo de su credibilidad, acuñada en decadas, a pesar del éxito del Huffington Post en pocos años.

La agregación, los algoritmos, el periodismo social, la web semántica, el periodismo ciudadano no son palabras conocidas para el periodismo impreso en la red.  Ellos creen que pueden seguir vendiendo noticias en la red como lo hacían en el mundo real. Creen que pueden seguir vendiendo anuncios, como espacios de revista.  Nada de personalización de contenidos, cero de nichos y segmentación, poco de comunidades y redes sociales y casi nada de periodismo creado por la audiencia.

Cómo dijo The Economist, así Google les pagara, esto no salvaría a los medios impresos. Los dilemas no son solo lo económico, sino la forma de concebir las noticias.

Creer en la defensa del derecho de autor a ultranza, en desmedro de la viralización e indexación. El creer que ellos pueden ser los dueños de la noticia, cuando las noticias son de la audiencia y para la audiencia.  Pensar que Google es su competencia.

Google no es su mecenas y aún menos su competencia. Google no es un medio sino una plataforma. No actúa como tal y su modelo de negocios está centrado en muchas otras cosas más (Long Tale) que vender banners.  Los medios deben dejar atrás la arrogancia y pensar en la audiencia como vía para un modelo de negocios.

 

 

Un alumno estaba absorto y quizás indignado ante mi clase. ¡Una clase sobre “memes”!. En realidad, a mí me parecía también muy banal hablar sobre estos carteles de colores con letras y rostros grandilocuentes que pululan en las redes sociales, pero yo sabía a donde quería llegar, aunque no conocía el camino. Cómo me pasa siempre en las clases, a través de mi expresión oral encontré la luz de esa ruta. Comencé a entender la memética.

Durante la etapa impresa, viéndolo bajo el prisma del ‘Paréntesis Gutenberg’, el conocimiento, creación o noticia, tenía como fin llegar a un receptor. Este consumidor recibía esta información filtrada y la atesoraba como tal. Una información pulida y terminada que satisfacía su necesidad de información, en un mundo donde la escases de data era el habitad.

Sin embargo, con la irrupción de Internet, en pleno umbral post Gutenberg, la audiencia fue aprendiendo a interactuar con el conocimiento, a responder ante la información. Es así como estos antiguos lectores comenzaron a dejar comentarios y calificar las publicaciones, en una primera instancia, y crear y publicar en una segunda etapa. Es en este instante en donde el consumidor se transforma en un prosumidor.

Pero, la luz, de las que les hablé, viene acá:  ahora la audiencia no solo quiere producir contenido, para que otros usuarios interactúen. El deseo mayor es que este conocimiento se transforme. Que esta información mute a través de los cientos de remixeos o sampleos que utilicen otros prosumidores. Es ahí donde nacen los memes.

Los memes son la primigenia de la transformación de la información. Es la etapa post Gutenberg, en donde la información emitida es un primer input de lo que será una transformación permanente de esta data, hasta lograr nuevas versiones mejoradas del conocimiento primario. Los artistas, músicos y escritores, al mejor estilo ‘open source’, comenzarán a buscar que sus creaciones muten y se transformen y sean parte de la colectividad, como pasa con los memes.

 

Los memes son la clara representación del nuevo conocimiento colectivo, sincronizado, veloz y en permanente transformación.
Muy pronto, artista y hasta periodistas querrá que su creación sea un meme. Que sea el disparador de tendencias virales, con un origen difuso pero con una transformación permanente.

Creo que leer esta entrevista a Gumersindo Lafuente en JotDown, hoy que celebramos el Día del Periodista en el Perú, debería estar entre los ‘Urgentes’ de mis colegas (y de tarea para estudiantes de Periodismo o Comunicación en este feriado puente).


Aquí algunos extractos de la misma, que he agrupado en temáticas según mi criterio. Ah, y las negritas son mías.

Sobre la labor de los periodistas en la actualidad
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Hoy la gran diferencia es el tiempo real. Como consumidores, podemos saber lo que ocurre de forma inmediata. Y como periodistas, podemos también crear las historias en tiempo real. Dar noticias de última hora, pero al mismo tiempo ir fabricando los análisis, madurando la manera de contar las cosas.
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Tendemos a hacer análisis demasiado simplistas y a defender el periodismo de antes como lo mejor de la historia. Hoy se hacen productos periodísticos geniales. Si analizas la hemeroteca, ves productos periodísticos muy buenos y muy mediocres.
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Lo que ocurre en el nuevo ecosistema es que la posibilidad de emitir información está al alcance de cualquiera. La multiplicidad de emisores es brutal. La cantidad de información es demoledora. ¿Eso es un peligro? Eso es una oportunidad para los periodistas. Nuestro papel evoluciona y algunas cosas que antes eran necesarias, ahora no lo son tanto. Y hay nuevas destrezas que los periodistas han de manejar, como el filtrado de la información.
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Es que el periodismo no puede ejercerse sin interlocución con las audiencias, porque el público lo exige y la tecnología lo permite.

Sobre el entorno actual de la industria periodística
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Estamos en un momento revolucionario. Esto no es una transición. Es una verdadera revolución. Cuando da comienzo una revolución es imposible saber cómo va a terminar. Es más, normalmente a las vanguardias de la revolución es a las que les cortan la cabeza.
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Nunca tuvimos mejores herramientas para contar la realidad. Pero esas mismas herramientas son las que están poniendo contra las cuerdas, económica e industrialmente, a los medios de comunicación tradicionales y, muy singularmente, a los periódicos. Tenemos que movernos en esa contradicción. El secreto de la salida de la crisis es resolver esa contradicción.
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Tenemos que manejar un nuevo ingrediente, que es la incertidumbre. Hasta hace poco, los grandes diarios trabajaban bajo unas determinadas certidumbres. Tenían muy claro su modelo de negocio, sus ingresos, el escenario de comercialización, cómo les afectaban determinadas crisis económicas.
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Ellos quieren seguir trabajando con certezas. Los gestores de los medios de comunicación necesitan certezas. No están formados ni preparados, no tienen los conocimientos ni el criterio suficiente para trabajar en el nuevo sistema.
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La tentación en Internet de hacer cosas por el tráfico fácil es permanente.

Sobre la visión de los directivos de la industria
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Yo, desde el primer día, les avisé de que no iba a ser así (Habla sobre el Ipad como salvador). Que la plataforma de salvación de sus negocios no es recurrir permanentemente a las antiguas maneras de comercializar la información. La verdadera plataforma de salvación del periodismo no es otra que aprovechar las oportunidades de los nuevos sistemas de distribución de la información y de comunicación con las audiencias.
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Yo soy partidario de invertir lo justo en las miradas al pasado. La apuesta, muy costosa, en lo que inevitablemente muere no me parece un sistema muy inteligente de gastar el dinero.
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Los dinosaurios, ante esa sensación de ser agredidos por nuevos actores que intervienen en un mundo donde ellos antes eran un oligopolio, generan capas y estructuras para protegerse. En este ecosistema tan complejo, tan pantanoso, los dinosaurios, cuantas más superestructuras generan, más se hunden. Más incapacidad tienen para moverse y para comprender. Y más posibilidades tienen de fracasar en el intento de dar ese gran salto a un nuevo mundo.
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Es muy duro ver que los medios de comunicación, cuya especialidad es contar y analizar lo que ocurre, son los más incapaces de ponerlo en práctica cuando eso afecta a su propio oficio. Los medios saben analizar la realidad, pero no su realidad.

Sobre modelos de negocio
Pero el debate sobre cómo se financian los medios no se puede arreglar con recetas simplistas como “ahora nos ponemos todos de pago.” Si fuera sencillo ya se habría hecho. Si no se hace es porque se hacen las cuentas y no cuadra.
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La segunda fase debería haber sido la explosión de nichos de contenidos. Crear comunidades de audiencia. Establecer diálogo con ellas. Mantener la tensión informativa de asuntos políticos, culturales, sociales, económicos y deportivos, sí, pero por debajo de esa estructura clásica, deben generarse nichos de información con una calidad muy elevada.
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Creas micronichos de periodismo de calidad para crear esas comunidades. Y el análisis de las comunidades permiten nuevos sistemas de venta de publicidad y de comercialización de nuevos productos.
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Tener a los grandes anunciantes pero recuperar las múltiples vías de ingresos del antiguo ecosistema.
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Hay urgencias de financiación, pero para tener un modelo de negocio hace falta tener un modelo de producto. Y no se está invirtiendo lo suficiente en eso.
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La gran oportunidad es el consumo de información en movilidad. Ese sí que es el gran quiosco. No el iPad como chisme, sino acceder a la información desde cualquier lugar y en tiempo real. Si nos ponemos en la piel del que te lo pide, podemos generar ritos de consumo.

Sobre las oportunidades para los estudiantes de Comunicaciones y Periodismo
Unos estudiantes me preguntaban cómo conseguir trabajo. Yo les dije que, a la hora de contratar, ya no pido currículos sino enlaces. A blogs, actividad en redes sociales… Si me interesan, a lo mejor os pido el currículum. Que usen herramientas gratuitas para demostrar su talento. Si tengo que contratar a cinco periodistas y tengo diez candidatos, ya filtrados, a igualdad de condiciones, me quedo con los cinco que sepan usar redes sociales y estén presentes en ellas.

Este post fue publicado primero en Inserte una ficha, pero creo pertinente también compartirlo aquí porque tiene relación con el periodismo y las nuevas audiencias.

En el 2004, el programa 60 Minutes de la CBS presentó un reportaje en el que utilizaban varios documentos – los reportes Killian – con los que se ponía en tela de juicio el servicio militar de George W. Bush. Fue poco antes de las elecciones presidenciales de aquel año, en las que el retoño de George Bush se enfrentaba al senador demócrata John Kerry.

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A las pocas horas de emitido el informe, blogs y foros en Internet refutaban con argumentos y datos especializados los documentos presentados por uno de los más importantes programas periodísticos de los Estados Unidos. Semanas después, la CBS tuvo que disculparse, admitiendo que los documentos que dijo eran verdaderos en realidad resultaron falsos. No los quiero aburrir más, ya que este es un blog sobre videojuegos, pero utilizo esta larga introducción sobre un hecho relacionado con la labor periodística porque, luego de ver dos reportajes sobre un mismo videojuego en la televisión peruana, les confieso que, como periodista, no puedo más que sentir pena.

Ambos informes, uno del 4 y otro del 5, tratan sobre el videojuego Bully y quiero, como gamer que soy, refutar algunos de los datos expuestos por mis colegas periodistas de televisión.

El reportaje de América Noticias dice que Bully es “la novedad entre escolares y adolescentes”. Pues les cuento que el videojuego de Rockstar salió en el 2006 para Playstation 2 y el 2008 para Wii, Xbox 360 y PC. Quien medianamente disfruta del ocio electrónico sabe que los videojuegos a Lima llegan casi en la misma fecha en la que salen en EE.UU. así que Bully ya se vendía, en original y/o pirata, por aquella época. Este dato pudieron haberlo encontrado mis colegas googleando “Bully video game wikipedia”, y, de haberlo hallado, se habrían preguntado si podían asegurar tan fácilmente que un juego salido hace cuatro años – tomo como referencia la versión para PC – podría aún ser “novedad”.

Otro dato que pudo traer abajo el calificativo de “novedoso”: los menores de edad gamers les encantan los juegos más recientes o aquellos que están de boca en boca o los que son muy masivos. Ejemplos: Left 4 Dead 2, PES 2012, Audition Latino, Counter Strike Extreme y un corto etecé. Pueden darse una vuelta por alguna cabina para verificar lo que les digo o por Polvos Azules para ver qué es “novedad” videojueguil. Por último, preguntarle a un familiar suyo de esa edad.

En ninguno de los reportajes informan que Bully no es un videojuego para niños, que es uno para adultos, publicado por Rockstar, compañía conocida por la saga Grand Theft Auto en la que, en líneas generales,  asumes el rol de un ladrón que tiene que escalar posiciones en el bajo mundo. La desarrolladora estadounidense siempre ha hecho este tipo de trabajos y, quienes seguimos de cerca la información sobre la industria del ocio electrónico, sabemos a que atenernos cuando Rockstar lanza un videojuego. Yo en este momento estoy jugando Red Dead Redemptionel mejor juego del 2010 no solo para los lectores de este blog sino para la prensa especializada – y su historia es ADULTA: un exasaltante en los salvaje oeste al que obligan a capturar a sus excompinches porque, en caso de no colaborar, su familia pagará las consecuencias.

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“Pedro, ¿de qué vale el dato de que es un juego para adultos, si aquí no se respeta el hecho que un título sea para público infantil? Al final todos los juegan”. Pues sí, no me voy a rasgar las vestiduras. Pero vamos, esa información habría puesto en contexto a los padres de familia que vieron los reportajes. O sea, y esto es algo que insisto incluso con mi familia: los padres y/o tutores deben saber qué es lo que sus hijos juegan ya sea en casa o en la calle.

Con respecto al bullying, no niego que ese fenómeno exista en los colegios, pero asegurar tan fácilmente que este videojuego incentiva este tipo de conducta antisocial en los colegios me recuerda a cuando decían que el FPS Doom y Marilyn Manson eran los culpables de la matanza de Columbine. Sugiero leer esta genial respuesta del cantante a tamaño desatino. O también darle una revisada a este texto de Gustavo Vila sobre violencia y videojuegos.

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No quiero pontificar con este post, solo quiero llamar la atención sobre lo mal que a veces hacemos nuestro trabajo. Parece que algunos colegas no se dan cuenta, o -lo que es peor- no quieren darse cuenta que la relación entre audiencia y medios de comunicación ha cambiado hace mucho tiempo. Muestra de ello es que los bloggers sí tomaron nota de los yerros que contenían ambos reportajes y no fueron tan condescendientes a la hora de criticar a ambos canales (Leer este texto de Wilson Podcast o los comentarios en el fanpage de Inserte una ficha en Facebook aquí y aquí).

Si seguimos insistiendo en que nadie se va a quejar o no nos damos cuenta de este tipo de errores y enmedamos, como bien dicen mi buen amigo César Soplín, los periodistas vamos a ser reemplazados por robots.

Pedro Rivas Ugaz

Acá les dejo la introducción de lo que algún día será un libro. Una publicación en el sentido de un gran ensayo (terminado y agrupado) sobre el periodismo no impreso, antes que una publicación de papel, aunque algún día se publique en ese formato. A continuación,  el inicio de lo que será el libro: Periodismo Mutante, ensayos de una transformación.

INTRODUCCION

Este es un libro de 150 páginas, de hojas y tinta, que les dirá por qué la imprenta ha perdido su hegemonía en la civilización, o lo que es peor, por qué los periódicos están perdiendo la influencia en el público, o lo que es aún peor, por qué los periodistas han extraviado, en gran medida, su intermediación entre los sucesos y el público.

Tras leer por primera vez el libro de Alessandro Baricco ‘Los Bárbaros’, hace tres años, comencé a entender qué es un “bárbaro” y por qué es el gran enemigo de los medios de comunicación y de los periodistas.

Los bárbaros son una gran banda de personas distraídas que están destruyendo todos los sistemas de conocimiento basados en la profundidad y los derechos de autor. Ellos son todas las personas que han aprendido a saquear el conocimiento sin contemplación para luego adaptarlo, rediseñarlo, remixearlo o reestructurarlo a sus necesidades. El lugar perfecto para que todos estos mutantes habiten y se reproduzcan es Internet a gran velocidad.

Y cuando hablo de mutación, no solo estoy tratando de ser metafórico. Estoy haciendo mención a lo que Nicholas Carr, autor del libro ‘Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?’, describe claramente: la perdida en el ser humano del pensamiento lineal y profundo a causa de la nueva capacidad multitarea que nos trae el consumo de información en Internet. Hablo de cómo la red establece nuevas conexiones en el cerebro que antes no utilizábamos, y de cómo también debilita otras que abandonamos. Trato de describir algo que Carr señala como la “deshumanización”. Es decir la desaparición del pensamiento contemplativo y analítico y la potenciación del procesamiento de información y el pensamiento superficial y selectivo.

Los bárbaros son personas que han mutado en sus formas de consumo, sociabilizacion y educación. Ellos son los migrantes y nativos digitales. Son mutantes que han sido separados, con un muro imaginario, de los hombres anclados en el mundo impreso (“los civilizados”). Un muro permeable que poco a poco va siendo rodeado, escalado y demolido por estos bárbaros post Gutenberg. Humanos que han logrado aprender a adquirir el conocimiento a gran velocidad, pero de una manera muy superficial. ¿No entiendes a que me refiero? Busca cualquier palabra en Google y lo entenderás.

¿Y entre los bárbaros digitales y los civilizados impresos dónde se encuentran los periodistas? Los periodistas somos los grandes defensores y beneficiarios de la industria forjada con tinta y papel. Los periodistas estamos inmersos en lo que Lars Ole Sauerberg llama “El Paréntesis Gutenberg”. El profesor del Institute for Literature, Media and Cultural Studies de la University of Southern Denmark dice que los 500 años de texto que tenemos/tuvimos son nada más que un mero paréntesis, entre el mundo oral de casi toda la historia previa a la invención de la imprenta y la oralidad secundaria que estaríamos viviendo a partir de la invención de Internet.

Es ahí, en estos 500 años en donde los periodistas se han formado para ser los grandes representantes de esta era. Profesionales que viven para lograr una “firma” que los reconozca como autores. Comunicadores que trabajan para acceder a fuentes exclusivas de información inaccesible. Privilegiados, entre pocos, en poder publicar en un medio masivo.

Los periodistas y los medios donde trabajan lograron industrializar las noticias, sacando provecho a las masivas impresiones que se logran gracias a la imprenta. El modelo de trabajo de los periodistas es impreso y está basado en el registro de un conocimiento profundo, como los reportajes, las crónicas y el periodismo de investigación. Está basado en la mirada subjetiva de un suceso, en el filtro entre la realidad y la audiencia.

Es justo en este espacio impreso donde nace el autor – periodista. El periodista protagonista de la información (Gonzo). El gran filtro de los sucesos. El que vive del acceso exclusivo a la información. El profesional que asesora, cuida y defiende su fuente. El periodista, durante más de un ciclo, ha tenido el gran privilegio de opinar, debatir y analizar las noticias. Él y solo él.

¿Y que pasó para que el periodismo entre en crisis? La aparición de Internet. Esta red de redes bidireccional rompe con gran parte de las tradiciones del periodismo. Rompe su rutina de trabajo, su proceso productivo, sus métodos de publicación y hasta el acceso a la información. Qué puede hacer un periodista ahora que se da cuenta que la autoría es colectiva, que el acceso a información es generalizado y lo peor de todo, que ya no tiene el privilegio de ser el único que publica información

El periodismo y los periodistas tienen muchas salidas, pero solo si mutan. Si comienzan a aceptar sus branqueas para poder respirar en el mar. El mar de información que ofrece Internet.Tal como lo describe Arianna Huffington, fundadora del Huffington Post, en una entrevista a ‘El País’ de España: se necesitan “periodistas anfibios”

“Nosotros lo que hacemos, incluso cuando contratamos a periodistas tradicionales en Estados Unidos, es asegurarnos de que son lo que llamamos anfibios, que puedan andar en tierra y nadar en el mar. Necesitamos ese tipo de periodistas anfibios para el futuro, porque queremos que abracen por un lado las grandes tradiciones del periodismo clásico, en cuanto a precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo, y al mismo tiempo nos sentimos muy cómodos con las nuevas reglas del camino, el tiempo real, la tecnología que nos permite interactuar o la participación de los lectores. Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas”.

¿Y como logramos ser periodistas que caminen en la tierra y naden en el mar? Solo si intentamos ser más bárbaros y aprendemos que saquear en el conocimiento es en realidad seleccionar información. Si comprendemos que acceder con velocidad a la data, es una forma ágil de verificar las noticias. Si entendemos que la autoría colectiva, es tan valiosa como la autoral. Si creemos que la superficialidad no es menos que la profundidad, pues permite abarcar más y mejores informaciones.

Esta publicación será casi un libro de autoayuda para periodistas deprimidos por la velocidad y superabundancia de información que ofrece Internet. Una receta médica sobre cómo mutar sin miedo.

La negación

Siempre me pregunte por qué mis jefes, en los periódicos que trabajé, nunca me hacían caso cuando intentaba explicarles los cambios que significaba Internet para nuestro trabajo. Ahora lo sé. Ellos son los “Siths” del Imperio de Star Wars. Los terratenientes del emperador (que podría ser Rupert Murdoch, perfectamente) que cuidan la tradición de 500 años del periodismo impreso, tal y como lo conocemos. El dilema es que la tradición no es un modelo de negocios, cómo lo dice Jeff Jarvis.

Los “Siths” son los directores, subdirectores y gerentes generales de estos medios en crisis permanente que quieren encontrar el negocio en una industria en decadencia. Decadencia desatada por la crisis que vive su público. Público que envejese y no se renueva, que atesora la tradición y la profundidad. Mientras tanto hay una audiencia nueva cada vez mas desenpapelada, diversa, distraida, individualista, independiente, veloz, superficial, enlazada.

Si pues, yo soy un advenedizo, soy un guerrillero encubierto en el Imperio, que aún defiende su muro con una barricada de papel. Un infiltrado que usa estas hojas de papel como un último y desesperado intento para que los periodistas que aún no han mutado o que aún no se unen a la causa bárbara entiendan que no hay paso atrás. Que los periódicos en el mundo son tierra arrasada. Que la vida detrás del muro es distinta y con reglas más lógica y más en sintonía con nuestros nuevos comportamientos.

Como yo, hay mas guerrilleros digitales que esconden sus mutaciones pero que entienden los mensajes de este nuevo sistemas. Migrantes digitales que comienzan a perder el miedo de no ser los únicos que publican, que comparte sus fuentes y que ya no le ruegan a su medio por un espacio en el papel, pues ahora tiene su propio Twitter o Blog.

Es justamente por eso que está escrito este libro, que no es libro, sino un manual de como lograr encontrar tu mutación. Un laboratorio que experimenta con el conocimiento rápido, superficial y colectivamente. Es una hoja de ruta que te dirá como tirar abajo ese muro impreso para poder ser un bárbaro más. Es el ultimo evangelio apocalíptico que quiere decirte que la incertidumbre de la industria del periodismo no es una crisis sino una oportunidad. Es momento de escoger entre la pildora azul o la roja, como en Matrix. ¿Sobrevivir en lo que los medios tradicionales quieren dictar como la realidad? ¿O vivir la realidad construida por millones de personas, que es la Internet?

Lo que haremos será describir los cambios y las mutaciones del periodismo. Donde es que el periodismos se está transformando, pues como dice Jean Francois Fogel en su libro la ‘Prensa sin Gutenberg’ Internet ha irrumpido el periodismo no para ser un medio más (como el televisivo y radial) sino que ha aparecido para transformar la profesión desde su raíz. Iremos paso a paso describiendo las viejas y nuevas funcionalidades, los transformaciones, los cambios y el nuevo equilibrio laboral.

Un post inspirado en tuit de Patricia Yovera, luego del cierre de Megaupload.

Es el año 2047 y ocurre esta conversación entre mi nieto y yo.

- ¿Abuelito Pedro, cómo se inició la 3era Guerra Mundial?
- Lo recuerdo como si fuera ayer. Estaba en la redacción con el ‘Chino Pun’ editando su nota sobre perritos que cantaban La Marcha Imperial

- ¿La Marcha Imperial? ¿Qué es eso?
- Déjame terminar y luego te cuento. Como te seguía diciendo, estaba editando la nota de tu tío Juan Luis, cuando un pata retuiteó que habían cerrado Megaupload

- ¿Ya usaban Twitter en esa época?
- Síiiiii. Bueno, entonces cerraron Megaupload, un servicio en el que alojabas archivos y al que la gente recurría para ver series y películas.

- ¿Y por qué hacían eso, abuelito? ¿Por qué?
- Por la miopía de la industria cinematográfica de seguir manteniendo el status quo de sus épocas pre Internet. Con acceso rápido a la Red de redes y con el material al alcance de la mano, pues sitios como esos proliferaban por la alta demanda de ver “lo que querías, en el lugar y a la hora que te plazca”. Pero déjame continuar, ¿en qué iba?

- En que estabas editando una nota sobre perritos y la mancha imperial…
- ¡Marcha Imperial, Marcha Imperial! Bueno, entonces cuando íbamos a buscar información sobre el tema para hacer otra nota, zas, se cae la conexión a Movistar.

- ¿Qué es Movistar?
- Una compañía de telecomunicaciones. Nos daba Internet y telefonía fija y celular.

- Ahhh.
- Bueno, entonces, no podíamos navegar por Internet y resulta que no solo pasaba en la chamba, sino en todo el país. Sí que nos asustamos.

- ¿Y así comenzó la Guerra por Internet?.
No, lo que pasa es que eso ocurrió ese mismo día, por eso lo traigo a colación. ¡Nos quedamos sin Internet como por 3 horas!

- Ya pues abuelo, no me marees. Al final, ¿cómo se inició todo?
- Pues que en represalia al cierre de Megaupload, Anonymous atacó varias webs, entre ellas el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Ese fue el inicio de la Tercera Guerra Mundial.

- ¿Quiénes son Anonymous, abuelito?
- Upss, eso también es largo de contar. ¿Tienes tiempo?

- Más tarde, tato. Ahorita voy al cole. Me llevo el Kindle Diamond para ir descargando Pokémon Universe 2. ¡Bye!
- Cuídate…

Publicado en Webe@ndo el 19 de enero del 2012.

Ante cada acontecimiento, el flujo informativo en la red es tan abundante, que la selección de la información es un acción imprecindible dentro de una redacción periodística. Sin embargo, lo que se debe entender de manera clara es que este flujo informativo no es, mayormente, de data nacida en los medios de comunicación, sino en la propia audiencia.

Una noticia produce: videos, posts, fotos, tuits, retuits, actualizaciones de estado, enlaces, recomendaciones, calificaciones, comentarios, entre otra muchas formas de contenidos de Internet. Muchos de estos producidos y compartidos por la audiencia en una viralización infinita. La cuestión es cómo sacar provecho a toda esta data creada a gran velocidad y cantidad. La selección y el profesional de la selección se vuelve impresidible en una redacción periodistica. Es en este espacio donde nace el ‘Data Curator’

“Un curador es quien selecciona obra y la pone en escena en un museo o galería”. En el plano digital la labor esta basado en la selección, rediseño, remixeo y presentación del elemento informativo en una nueva puesta en valor.

Tal como lo describe Francis Pisani en un artículo publicado en el diario Clarín: “La curaduría puede recurrir a los algoritmos, a la web semántica y a la inteligencia artificial para ofrecernos un contenido susceptible de cautivarnos más, pero resulta mucho mejor cuando se beneficia de la capacidad de discernimiento humana”.

En la experiencia creada, a partir de Reportuit de Perú.21 (proyecto en el que participe en su concepción),  uno de los puntos fundamentales es el papel del productor de noticias: un agregador humano con sentido periodístico que busca, elige y presenta noticias a partir de la información creada por cualquier persona en una plataforma como Twitter (sin descartar otras redes sociales como Facebook o YouTube).

Tal como lo describe Pablo Mancini en Amphibia: “A mayor abundancia informativa, mayor necesidad de selección” y ante esta saturación de data una buena selección puede ser hasta más valiosa que la producción de contenidos originales.

La idea fundamental es encontrar un discurso periodístico a partir del discurso ciudadano. Es decir poner en valor y difundir en un medio digital información ya publicada por una persona en una red social o plataforma. Tal como cita Pisani: “Li Pariser, autor de “La burbuja de los filtros”, subraya la supremacía del hombre (todavía) sobre las computadoras : porque anticipa, arriesga, tiene visión de conjunto, aprecia el valor de las cosas independientemente del tráfico que suscitan”

Además hay que tener en cuenta que curar información en el plano de la red es compartirla, de alguna manera. Esto quiere decir que los prosumidores al momento que comparten una foto, video o enlace en su cuenta de Twitter y Facebook ya está haciendo una selección previa. Y no hay mejor espacio de filtro y selección que la de un hashtag creado por un usuario de Twitter, por ejemplo.

Es en este espacio donde el data curator trabaja. En la curaduría de la curaduría. En la selección profesional de información nacida en la audiencia. Audiencia participativa y seleccionadora.

Nota aparte:  Y  para que quede claro,  periodismo ciudadano en Internet no es pedir que la audiencia te mande fotos, textos y videos para que el medio en su inmesa bondad la publique.  Periodismo ciudadano en la red es la selección, curaduría y agregación de contenidos ya publicados por la audiencia en la red y puesta en valoren un medio por un periodistas-curador.

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